3 de abril de 2019

La Guerra Eléctrica en Venezuela: Carta para quienes nos lean dentro de 50 años

Central Hidroeléctrica "Simón Bolívar" en Guri (Foto: Redes sociales)
Dentro de veinte, treinta o cincuenta años, quien lea la historia de lo que está pasando en Venezuela en 2019 va a conocer muchas cosas que no conocemos hoy, y tal vez van a pensar una de dos cosas sobre nosotros:
  • ¿Cómo los venezolanos fueron tan tontos, como para creerse los cuentos de los ciberataques, los pulsos electromagnéticos y los disparos de francotiradores causando los apagones, si ni siquiera se les ofrecen pruebas de ello?
  • ¿Cómo estos venezolanos fueron tan ciegos, como para no ver lo que estaba Estados Unidos haciendo para apoderarse del país con las mayores reservas de petróleo del mundo? ¿Cómo pudieron ponerse del lado de alguien como Donald Trump, una persona xenófoba, misógina, guerrerista  y detractor absoluto de que los latinoamericanos seamos libres?
Hoy es 3 de abril de 2019. Hace un poco más de 2 meses, un diputado llamado Juan Guaidó se autoproclamó presidente de Venezuela ante una manifestación pública, en un país donde hace apenas unos meses elegimos a Nicolás Maduro como el verdadero y único Presidente de la República. Esta "autoproclamación" del señor Guaidó no hubiera tenido mayores repercusiones si no fuera porque Estados Unidos, la potencia dominante en el mundo, decidió darle su apoyo a los pocos minutos de autoproclamarse.

Desde meses antes, prácticamente a diario, el Presidente estadounidense, su vicepresidente, su secretario de Estado y otros funcionarios de su gobierno se han pronunciado públicamente casi a diario en contra del gobierno venezolano, exigiendo la salida de Nicolás Maduro de la Presidencia, e incluso haciendo llamados a los militares venezolanos a deponerlo. 

En medio de esto, en el mes de marzo han ocurrido diferentes problemas muy graves con el Sistema Eléctrico Nacional, en extremo dependiente de las centrales hidroeléctricas instaladas en el río Caroní: al fallar éstas, y por algún motivo al no funcionar las plantas termoeléctricas que existe en varios estados del país, la capital venezolana y la mayor parte de los estados del país nos quedamos sin servicio eléctrico.

El origen de las fallas es atribuido por el gobierno a ciberataques a dos centros de control, ataques con pulsos electromagnéticos a las líneas de transmisión, incendios provocados y disparos con francotiradores. Desde la oposición han ridiculizado estas declaraciones, diciendo que las sacamos de películas de espías o de ciencia ficción, y que sólo gente muy ignorante, crédula o pagada puede estar creyendo esas historias.

Pero la verdad es que todas estas tecnologías existen hoy, y justamente ese Imperio que quiere apoderarse de nosotros como país lleno de recursos, ubicado en lo que ellos consideran su "patio trasero", domina todas esas tecnologías y es capaz de usarlas para propósitos militares. Existe un Cibercomando estadounidense capaz de hacer ataques cibernéticos a infraestructuras; existen armas de pulsos electromagnéticos, tan así que el propio Donald Trump recientemente emitió un decreto para proteger las instalaciones eléctricas de su país ante estos ataques. Y nadie duda que Estados Unidos cuenta con francotiradores de muy buen nivel, y de varias agencias capaces de realizar sabotajes y ataques contra los países que considera sus "enemigos".

El único problema, es que se nos pide creer en todo esto sin mayores pruebas. Ojalá hubiera una empresa o un grupo de especialistas en ciberataques que nos mostrara los logs, registros y trazas de los ataques cibernéticos. Ojalá un especialista eléctrico nos mostrara los efectos de los pulsos electromagnéticos en las líneas de transmisión. Ojalá algún criminólogo nos mostrara los efectos de los disparos que iniciaron el incendio en el patio de transformadores de la central del Guri, así sea los agujeros de las balas, lo que nos ayudaría mucho a convencer a los escépticos que están dentro y fuera del país, sobre estos graves ataques que están causando tanto sufrimiento al pueblo venezolano y que sin duda viola nuestros derechos humanos y nuestro deseo de progresar y superar las adversidades.

Por ahora, estas pruebas no se nos han mostrado. Básicamente, quienes creemos en estos ataques lo estamos haciendo, más por fe que por evidencias físicas o técnicas. Igual que quienes lo rechazan, también lo hacen más por llevarle la contraria al gobierno, que porque sepan realmente qué fue lo que pasó.

¿Por qué muchos seguimos creyendo en los ataques al sistema eléctrico?

Primero, porque no es mentira que el gobierno de Estados Unidos está desesperado deseando recuperar el control de Venezuela y sus inmensos recursos. Y son capaces de hacer lo que sea. 

Segundo, porque aún si no fuera cierto que hubo un ciberataque, o pulsos electromagnéticos o disparos de francotiradores, eso para nada descarta que exista sabotaje.

El sabotaje no necesariamente lo hace un hombre enmascarado, que ingresa de noche a un lugar colgado de una cuerda, para cortar unos cables.

Un sabotaje lo puede hacer un gerente o un trabajador de rango medio, cuando finge "olvidar" contratar el mantenimiento a los equipos.

O cuando llegan las solicitudes de mantenimiento y reparación de equipos, y simplemente se "olvida" pasarlas a quien corresponde.

O cuando, fingiendo que son profesionales honestos y leales, reciben la asignación de renovar equipos, y lo que hacen es robarse los inmensos presupuestos e irse del país.

O cuando le niega los presupuestos alegando que no hay dinero, y no hace el más mínimo esfuerzo para solicitar fondos adicionales, o plantear la gravedad de la situación a quien corresponde. 

O niega los aumentos a sus trabajadores, les niega algún tipo de apoyo (bonos, etc.), les niega el acceso a apoyos importantes en medio de esta crisis (como las cajas de comida CLAP), no los visita para subirles la moral, no los escucha, coloca supervisores déspotas que los maltratan y hostigan hasta que se vayan.

O cuando plantea todas las condiciones para que aquellos técnicos que tienen los conocimientos críticos, terminen desmoralizándose y desertando para sustituirlos por otros que no tienen el entrenamiento adecuado, pues la experiencia de muchos años de trabajo es invaluable y debe ser retribuida adecuadamente.

Y sí, también pueden haber obreros, técnicos y extrabajadores dispuestos a sabotear de las formas más básicas: ingresando a instalaciones para dañarlas, cortando y robando cables, destruyendo transformadores, o haciendo cosas que causen daños en un equipo luego de un tiempo, etc.

Cualquier saboteador puede hacer estas acciones por convicción, por negligencia o porque le están pagando para sabotear. Y Estados Unidos ha demostrado que paga muy bien, cuando está interesado en un país como el nuestro.

Aunque también creo firmemente que, por cada saboteador interno, deben haber no menos de 20, 30 o 50 trabajadores leales y dispuestos a hacer las cosas bien, que han ayudado a resolver los problemas que hemos enfrentado en el Sistema Eléctrico y a quienes consideramos héroes.

Un gerente venezolano realmente preocupado en resolver situaciones como estas, debe mover cielo y tierra para lograr que los equipos vitales reciban mantenimiento. Va y habla con su jefe, o el jefe de su jefe, o quien esté más arriba. Se planta en su oficina a esperarlos. Manda correos o Whatsapps a todo aquel que le competa. Intenta hablar con jefes políticos para explicarle lo grave de la situación. Si tiene que ir él mismo a cortar la maleza de los lugares estratégicos para prevenir incendios, lo hace.

Por supuesto que esto no debería ser el deber ser; el deber ser es que las cosas funcionen por los caminos regulares, y que quien tenga que hacer su trabajo lo haga. Sin embargo, si estos caminos no funcionan, nadie puede resignarse y sentarse en una esquina a no hacer nada; ¡hay que seguir buscando las formas de resolver!

¿Es este el caso en Corpoelec? No lo sé. Pero tienen que investigarlo a profundidad, y crear los mecanismos para que estos hechos recientes nunca más ocurran.

De cualquier forma, sabemos que, si Estados Unidos hubiera realizado cualquier tipo de acciones para derrocar al gobierno venezolano (por ejemplo, causando daños intencionales a nuestro sistema eléctrico), jamás los asumiría frontal y públicamente. Simplemente negaría haberlo hecho y sugeriría que la culpa es del propio gobierno venezolano por su incompetencia, corrupción, etc. Y eso es, exactamente, lo que está diciendo el gobierno estadounidense sobre Venezuela en este momento, razón por la cual resuenan aún más las alarmas dentro de nuestras mentes.

Espero con sinceridad que el gobierno venezolano no sólo logre que nos sobrepongamos a esta situación, sino que se pongan correctivos a los problemas de falta de mantenimiento y supervisión que puedan existir, así como a los bajos sueldos al personal técnico y a aquel que tiene los conocimientos para resolver problemas en los lugares estratégicos del país. Y que se escuche a los trabajadores y se solvente cualquier problema grave que ellos planteen.

El haber nombrado como nuevo ministro de Energía Eléctrica a un experto en el área es, sin duda, un primer paso muy importante.

Así que, si usted está leyendo esto 20, 30 o 50 años luego de los apagones y fallas eléctricas en el Guri, sólo puedo decirle esto: en este momento, yo no sé con absoluta certeza si los ciberataques, pulsos electromagnéticos y ataques con fusiles fueron reales. Sí los creo muy factibles, y también creo que hay gente muy despiadada, capaz de hacer este y otros tipos de ataques, impulsada por un Imperio que ya ha demostrado con otros países hasta dónde es capaz de llegar con el fin de apoderarse de nuestra nación y nuestros recursos.

Espero con ansias que se publiquen las pruebas de los ataques, no sólo para poder convencer a otras personas, sino porque es importantísimo que Venezuela pueda denunciar estos casos ante instancias internacionales, y que este sufrimiento que se está causando al pueblo venezolano no quede impune.

Pero, si tal vez alguno de estos ataques no fueron reales, o si las pruebas nunca pudieron obtenerse o publicarse por una razón u otra, no por eso voy a dejar de ratificar mi posición firme, de estar en contra del Imperio estadounidense y sus intenciones contra Venezuela, y de ponerme del lado de quienes luchan contra este Imperialismo.

¡Defendamos a nuestro país!

5 comentarios:

Unknown dijo...

Excelente texto. Sin fanatismo y claro

luis_caribeguaicaipuro@hotmail,com dijo...

muy bien razonado estoy muy de acuerdo con lo que e
expones y la lucha continua el imperio anglo sionista no descansa

Okoyimoinarilp dijo...

Excelente artículo para la reflexión de todos nosotros.

Unknown dijo...

Muy bueno el análisis. Creo que la falta de mantenimiento, tanto preventivo como predictivo, así como la modernizaciom de los equipos, ES LA CAUSA de esta grave problemática del SEN

Unknown dijo...

este carajo sera que vive en narnia! y todo eso paso es culpa de maduro y sus ministros por no saber protejer de la desidia al sistema nacional no hay escusa